Florencia es una ciudad de Italia llena de arte, historia y detalles que muchas veces pasan desapercibidos. Entre sus calles empedradas y palacios renacentistas se esconden unas pequeñas aberturas que, a primera vista, podrían parecer simples decoraciones o elementos arquitectónicos sin importancia. Sin embargo, estas diminutas puertas incrustadas en los muros tienen una historia fascinante: son las buchette del vino, o ventanas del vino.

Qué son las ventanas del vino

Las buchette del vino son pequeñas aberturas arqueadas, generalmente de unos 30 por 20 centímetros, ubicadas en las fachadas de antiguos palacios florentinos. Durante los siglos XVI y XVII, las familias nobles que producían vino utilizaban estas ventanitas para venderlo directamente al público, sin necesidad de intermediarios.

A través de ellas, los ciudadanos podían comprar vino a granel, llevando su propia botella o recipiente. La operación se realizaba sin necesidad de entrar en la propiedad y, en muchos casos, sin contacto físico directo con quien servía el vino desde el interior.

Este sistema permitía a las familias evitar el pago de impuestos al no pasar por las tabernas tradicionales. Era una forma de venta directa al consumidor, práctica y muy ingeniosa para la época.

Un poco de historia

Estas ventanas aparecieron en el siglo XVI, en plena época de esplendor de Florencia. Las familias más ricas —como los Antinori o los Frescobaldi— producían su propio vino y encontraron esta forma práctica y rentable de venderlo.

Pero lo más curioso es que estas ventanitas se convirtieron también en una medida sanitaria durante momentos complicados, como las epidemias de peste. ¿Cómo vendes algo sin tocar a nadie? Pues con una ventana del vino. La gente dejaba su dinero en una bandejita de metal o en una especie de cucharón largo, y desde dentro les llenaban la botella. Cero contacto.

Aunque con el paso del tiempo muchas se cerraron o cayeron en el olvido, todavía se conservan más de 150 repartidas por toda la ciudad.

Qué ha sido de ellas

Durante el siglo XX, muchas de estas ventanas fueron selladas, olvidadas o simplemente pasaron desapercibidas. Sin embargo, más de 150 siguen visibles hoy en día en distintos puntos de la ciudad, especialmente en el centro histórico. Algunas están bien conservadas, con sus marcos de piedra originales e incluso inscripciones con fechas o nombres de las familias que las utilizaban.

En los últimos años, y gracias al trabajo de asociaciones locales como la Associazione Buchette del Vino, se ha iniciado un proceso de catalogación y recuperación de estas estructuras. El interés por este patrimonio florentino ha crecido, no solo por su valor histórico, sino también por su carácter único y pintoresco.

Dónde encontrarlas

No es necesario alejarse del centro de Florencia para ver algunas de las ventanas del vino más representativas. Aquí tienes algunas direcciones donde podrás observarlas:

    • Piazza degli Antinori, 3: Una de las más conocidas, perteneciente a la familia Antinori, una de las más importantes en la historia vinícola toscana.
    • Via del Giglio, 13: Esta ventana fue reactivada recientemente y sirve bebidas por la abertura original.
    • Borgo degli Albizi, 22: Un buen ejemplo de ventana conservada en una calle muy céntrica.
    • Via delle Belle Donne, 2: Situada junto a una trattoria, esta ventana ha sido restaurada y conserva sus elementos originales.

Si te interesa ver más, puedes consultar el mapa interactivo en buchettedelvino.org, donde se recopilan muchas de las que todavía existen en Florencia, así como información sobre su historia y estado actual.

Cómo pedir una copa

Aunque muchas de las buchette permanecen cerradas o son únicamente elementos decorativos, algunas han vuelto a funcionar, adaptadas a los tiempos modernos. 

El procedimiento es muy sencillo:

    1. Busca una ventana activa: No todas están en uso. Las más conocidas y operativas suelen estar marcadas con carteles o menús cerca de la propia ventana. Por ejemplo, el bar Babae (en Via Santo Spirito, 21R) es uno de los más populares en utilizar su buchetta activamente. 
    2. Haz tu pedido desde fuera: Te colocas frente a la ventanita, y desde el otro lado alguien te atiende. A veces hay un pequeño timbre, o simplemente esperan a que te acerques. 
    3. Recibe tu copa: El vino o bebida te lo entregan directamente por la abertura, muchas veces en copas elegantes o vasos reutilizables, manteniendo el toque tradicional con un servicio cuidado. 
    4. Paga en el momento: El pago suele hacerse en efectivo o con datáfono, como en cualquier bar normal. Todo el proceso se realiza desde el exterior.

Los precios varían según el establecimiento. Hemos visto copas de vino desde unos 7 € hasta 12 €, dependiendo del tipo de vino y del local. En general, no es la opción más económica para tomar una copa en Florencia, pero sí una de las más originales.

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