Dónde alojarse en Florencia: guía de zonas y consejos

Dónde alojarse en Florencia: guía de zonas y consejos

Florencia es una ciudad compacta y fácil de recorrer, pero a la hora de buscar alojamiento es importante elegir bien la zona, sobre todo si quieres moverte a pie, evitar agobios o no pasarte de presupuesto.

En esta guía te contamos dónde alojarse en Florencia según tu tipo de viaje, con un repaso por las zonas más recomendadas, sus ventajas y algunos consejos prácticos para que encuentres el barrio que mejor encaje contigo.

Centro Histórico

Si es tu primera vez en Florencia y quieres tenerlo todo a mano, el centro histórico es la mejor opción. Aquí se encuentran la Catedral de Santa Maria del Fiore (el Duomo), la Piazza della Signoria, el Palazzo Vecchio, el Campanile de Giotto y otros lugares emblemáticos.

Es la zona más céntrica y turística, así que también la más cara. Hay muchos hoteles pequeños, alojamientos boutique y apartamentos en edificios antiguos con vistas espectaculares. Eso sí, conviene reservar con antelación, sobre todo si vas en temporada alta.

Santa Maria Novella

Justo al lado de la estación principal de trenes está el barrio de Santa Maria Novella, que también es bastante céntrico pero con precios algo más bajos que el centro histórico. Desde aquí puedes ir andando a casi todos los puntos turísticos, y además está muy bien conectado si llegas en tren o tienes pensado moverte por la Toscana.

La zona tiene de todo: restaurantes, supermercados, hoteles, cafeterías… y también algunos alojamientos modernos o recién reformados. No es el barrio con más encanto de Florencia, pero es una de las mejores opciones si buscas comodidad y buena relación calidad-precio.

San Lorenzo

Esta zona está muy cerca del centro, pero con un ambiente más local y animado. Aquí se encuentra el Mercado Central, perfecto para comer bien y barato, y muchas tiendas, bares y restaurantes. También está la Basílica de San Lorenzo, uno de los templos más importantes de la ciudad.

Es una zona con mucho movimiento durante el día y muy buena ubicación, a un paso de todo pero sin los precios del corazón turístico. Hay una buena mezcla de turistas y locales.

Santa Croce

Este barrio tiene un aire un poco más bohemio y tranquilo. Aquí se encuentra la Basílica de Santa Croce, donde están enterrados personajes como Miguel Ángel o Galileo, y muchas callecitas con cafeterías, bares de vinos y tiendas de artesanía.

Es una de las zonas más auténticas de Florencia, ideal si quieres empaparte de ambiente local sin renunciar a estar cerca del centro. Se puede ir caminando fácilmente a todas partes, pero sin el bullicio del Duomo.

Oltrarno

Si cruzas el río Arno por el Ponte Vecchio, entras en el barrio del Oltrarno, una zona que ha ido ganando popularidad en los últimos años. Aquí está el Palazzo Pitti, los Jardines de Boboli, y un montón de pequeños talleres, bares y restaurantes con ambiente local.

Es el barrio más alternativo y con más personalidad de Florencia, perfecto para quienes ya conocen el centro o quieren algo diferente. Además, los precios suelen ser un poco más bajos que en otras zonas céntricas.

Campo di Marte

Si prefieres una zona más residencial, tranquila y alejada del turismo, Campo di Marte es una buena opción. Está un poco más alejado del centro (unos 20-25 minutos andando), pero bien conectado por transporte público.

Aquí hay menos oferta turística, pero también más tranquilidad. Es ideal para estancias largas o si buscas alojamiento más económico y sin tanto ajetreo.

San Niccolò

Una pequeña joya escondida en el lado del Oltrarno. San Niccolò es un barrio muy encantador, con un ambiente relajado y vistas preciosas al río. Es menos turístico, pero muy cerca del centro si cruzas el Ponte alle Grazie o el Ponte Vecchio.

Tiene una mezcla de restaurantes con encanto, galerías y pequeñas plazas donde sentarse a tomar algo. Perfecto si te apetece algo más local, pero sin estar lejos de nada.

Nuestro alojamiento

Nosotros nos alojamos en el Hotel Aline durante 4 días y 3 noches, y pagamos un total de 169,50 €, de los cuales 21 € correspondían a la tasa turística, que, como en casi todos los alojamientos de Florencia, se paga aparte y en efectivo al llegar.

El Hotel Aline está en una zona tranquila del centro, a solo 300 metros de la Galería de la Academia (sí, donde está el David de Miguel Ángel) y a unos 10 minutos andando del Duomo. También está cerca de la estación de Santa Maria Novella, así que su ubicación nos pareció muy cómoda para movernos a pie por toda la ciudad.

Nuestra habitación era doble, con ducha privada dentro y baño compartido en el exterior. Todo estaba muy limpio, bien cuidado y aunque el alojamiento es sencillo, cumplía perfectamente. El hotel ocupa una planta alta de un edificio, donde tienen varias habitaciones, algunos baños compartidos y una pequeña salita de recepción.

Nuestra habitación

Consejos para buscar alojamiento en Roma

Florencia es preciosa pero muy turística, y eso se nota en los precios del alojamiento, sobre todo si viajas en temporada alta. Reservar con antelación es clave para conseguir buenos sitios sin pagar un dineral.

    • Si buscas buen precio, lo mejor es alejarte un poco del Duomo: zonas como Santa Maria Novella, San Lorenzo o incluso el Oltrarno ofrecen mejores tarifas.

    • La ciudad es muy caminable, así que aunque no estés en pleno centro, todo está relativamente cerca.

    • Ojo con el impuesto turístico, que se paga aparte en la mayoría de alojamientos (normalmente en efectivo). Fíjate bien al reservar.

Florencia es una ciudad que se disfruta mucho paseando, así que elijas donde elijas, seguro que terminas encantado.

Cómo ir del aeropuerto de Florencia al centro 

Cómo ir del aeropuerto de Florencia al centro 

El aeropuerto de Florencia (Aeropuerto Amerigo Vespucci o también conocido como aeropuerto de Peretola) está muy cerca del centro de la ciudad. De hecho, es uno de los aeropuertos más céntricos de Italia, lo que hace que moverse hasta tu alojamiento sea bastante fácil y rápido. Aunque no hay muchas opciones, las que hay funcionan bien y no tardarás mucho en llegar.

Tranvía (línea T2)

La forma más sencilla y económica para ir del aeropuerto de Florencia al centro es el tranvía de la línea T2. Sale justo delante de la terminal de llegadas y conecta directamente con la estación Santa Maria Novella, en pleno centro de la ciudad. Es una opción ideal si no llevás mucho equipaje y querés evitar taxis o traslados privados.

El tranvía funciona desde primera hora de la mañana hasta medianoche, y pasa con bastante frecuencia. Los billetes se pueden comprar en las máquinas de la parada y cuestan solo 1,70 €. En unos 20 minutos estarás en el centro, así que es cómodo, barato y rápido.

Precio: 1,70 € por persona
Tiempo aproximado: 20 minutos
Frecuencia: cada 5-10 minutos
Horarios: 5:00 h a 00:30 h

Taxi

Nada más salir del aeropuerto encontrarás la parada de taxis oficiales, perfectamente señalizada. Aunque no es la opción más barata, es la más cómoda si llevás mucho equipaje o simplemente preferís llegar sin preocuparte por nada.

El trayecto tiene una tarifa fija de 22 € hasta el centro de Florencia, con equipaje incluido y un máximo de 4 personas. También hay recargos por trayectos nocturnos o en festivo, pero en general el precio se mantiene bastante estable.

Precio: 22 € por trayecto (hasta 4 personas)
Tiempo aproximado: 15-20 minutos
Frecuencia: bajo demanda
Horarios: 24 h

Traslado privado

Si prefieres tener todo organizado de antemano, también se puede reservar un traslado privado desde el aeropuerto hasta tu alojamiento en Florencia. Es una opción más cara que el taxi, pero te esperan con un cartel a tu llegada, y no tenés que preocuparte por nada, incluso si tu vuelo se retrasa.

Ideal si llegás de noche, si viajás en grupo o si querés empezar el viaje con total comodidad. El precio suele ser de unos 40-45 € por coche.

Precio: desde 40 € por vehículo
Tiempo aproximado: 15-20 minutos
Frecuencia: bajo reserva
Horarios: 24 h

Curiosidades de Florencia que te harán ver la ciudad con otros ojos

Curiosidades de Florencia que te harán ver la ciudad con otros ojos

Florencia es una de esas ciudades que parece sacada de un cuadro. Cuna del Renacimiento, llena de arte, historia y pasta rica. Pero lo que no todo el mundo sabe es que, más allá de los museos y las vistas desde el Ponte Vecchio, esconde curiosidades súper interesantes. Detalles que a veces ni los propios florentinos tienen del todo claros, pero que hacen que te enamores aún más de esta ciudad.

Después de unos días recorriéndola a pie (y con mucho helado de por medio), nos dimos cuenta de que Florencia es mucho más que la cúpula de Brunelleschi o la Galería Uffizi. Por eso, aquí te dejamos algunas de las curiosidades más sorprendentes de Florencia, perfectas para mirar la ciudad con una sonrisa (y sorprender a tus compis de viaje).

La cúpula de Santa Maria del Fiore… ¡no tiene andamios por dentro!

La cúpula del Duomo de Florencia es una de las más grandes del mundo, pero lo más increíble es cómo se construyó. El arquitecto Filippo Brunelleschi ideó un sistema totalmente innovador para la época: construyó dos cúpulas concéntricas, una dentro de otra, sin usar andamios internos.

La técnica fue tan revolucionaria que durante siglos nadie entendía cómo lo había hecho. Incluso hoy, muchos arquitectos se siguen quedando con la boca abierta. Y lo mejor: puedes subir entre las dos cúpulas y ver cómo está todo encajado. Una obra de ingeniería que parece magia.

El David de Miguel Ángel no es el original (al menos el que ves en la calle)

Cuando llegas a la Piazza della Signoria, lo primero que ves es una imponente estatua del David de Miguel Ángel. Pero… sorpresa: no es el original. La que está ahí fuera es una réplica, colocada en 1910 para proteger la escultura verdadera.

El David original está guardado y bien custodiado en la Galería de la Academia, donde se puede ver en todo su esplendor, con detalles que impresionan desde cualquier ángulo. Así que si quieres ver el auténtico, toca pagar entrada, pero vale totalmente la pena.

El Ponte Vecchio fue el único puente que no destruyeron en la Segunda Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial, las tropas alemanas destruyeron todos los puentes de Florencia antes de retirarse… menos uno: el Ponte Vecchio. Y no fue por casualidad.

Según cuentan los historiadores, fue una orden directa de un oficial alemán que, impresionado por la belleza del puente, decidió desobedecer las órdenes de destruirlo. Gracias a él, hoy podemos seguir cruzando este lugar tan especial, lleno de joyerías tradicionales y con un ambiente único.

De hecho, si paseas por el puente, verás una pequeña placa en su honor, justo al inicio de uno de los laterales. Está escrita en italiano y es fácil que pase desapercibida si no la buscas, pero es uno de esos pequeños gestos que nos recuerdan que a veces una sola decisión puede salvar siglos de historia.

En Florencia está el pasadizo secreto de los Médici

Florencia fue gobernada durante años por la familia Médici, que no se fiaban mucho de andar entre la gente como si nada. Por eso mandaron construir el Corridoio Vasariano, un pasadizo secreto elevado que va desde el Palacio Vecchio hasta el Palacio Pitti, pasando por encima del Ponte Vecchio.

Este corredor les permitía cruzar la ciudad sin mezclarse con el pueblo, sobre todo en momentos de tensión política. Hoy en día se puede visitar en visitas especiales, y es una pasada ver Florencia desde ahí arriba, sabiendo que estás caminando por donde caminaban los poderosos en la sombra.

Florencia fue capital de Italia (aunque nadie se acuerde)

Antes de que Roma se convirtiera en la capital definitiva, Florencia fue la capital de Italia entre 1865 y 1871. Durante esos años, se construyeron grandes avenidas al estilo parisino, derribando partes del casco medieval para «modernizar» la ciudad.

Por eso hay zonas de Florencia que no se parecen al resto: son fruto de esa época breve pero importante. Una parte de su historia que suele pasar desapercibida.

Hay una cabeza esculpida en la fachada del Duomo

Uno de esos detalles que casi nadie ve: en una esquina de la Catedral de Santa Maria del Fiore, justo al lado del campanario, hay una cabeza esculpida en la piedra, mirando con gesto raro.

La leyenda dice que es la cara de un trabajador que molestaba todo el tiempo al escultor que estaba decorando esa parte. Como venganza, el artista talló su cara en la pared para que quedara ahí para siempre, mirando la catedral sin poder entrar. Un pequeño guiño escondido en uno de los templos más impresionantes de Italia.

La farmacia más antigua del mundo sigue abierta en Florencia

En Florencia está la Officina Profumo-Farmaceutica di Santa Maria Novella, fundada en el año 1221 por monjes dominicos. Es considerada la farmacia más antigua del mundo aún en funcionamiento.

Entrar allí es como entrar en un palacio: columnas, techos pintados y olor a hierbas y perfumes naturales. Hoy venden perfumes, jabones y cosméticos que siguen recetas antiguas. Si buscas un souvenir diferente, este sitio es una joya escondida. Y huele increíble.

La primera ópera de la historia se estrenó en Florencia

La ópera nació aquí. En 1598 se presentó en Florencia la primera obra que combinaba música, poesía y teatro como lo entendemos hoy: se llamaba “Dafne”, y aunque no se conserva la música, marcó el inicio de un género que luego conquistaría Europa entera.

Así que si alguna vez vas a la ópera, piensa que todo empezó en una sala noble de esta ciudad. Una más de esas cosas por las que Florencia es mucho más que museos y fotos bonitas.

Un rayo cayó sobre la cúpula… y dejó su huella en el suelo

Justo en la Piazza del Duomo, delante de la Catedral de Santa Maria del Fiore, hay un discreto trozo de mármol blanco redondo incrustado en el suelo. A simple vista parece una piedra más… pero no lo es.

Ese círculo marca el punto exacto donde cayó un trozo de la cúpula de Brunelleschi cuando fue alcanzada por un rayo en el año 1600. La piedra se desprendió y se estrelló contra el suelo de la plaza, dejando una marca histórica que los florentinos decidieron señalar para siempre.

Así que si paseas por allí, fíjate bien en el suelo, justo frente a la entrada principal del Duomo. Estás viendo la huella de un rayo que cayó hace más de 400 años. Y no, no pasa nada por pisarlo… ¡aunque algunos locales prefieren rodearlo por si acaso!

El “buchette del vino”: ventanitas por donde te servían vino como si fuera un drive-thru

Repartidas por el casco histórico de Florencia hay unas pequeñas ventanitas de piedra, del tamaño de una botella. Se llaman “buchette del vino”, y en los siglos XVI y XVII los nobles las usaban para vender vino directamente desde sus palacios.

Tú ibas, tocabas la campanita, pagabas y te pasaban la copa o botella por ahí. Durante la pandemia en 2020 incluso algunas se volvieron a usar para servir café o gelato sin contacto. Una costumbre renacentista con versión moderna.

El reloj de la Catedral gira al revés

Sí, has leído bien. Si miras hacia arriba en el interior del Duomo, verás un reloj con una sola aguja pintado por Paolo Uccello en el siglo XV. Pero lo curioso es que funciona al revés: las horas van de derecha a izquierda, siguiendo la forma antigua de medir el tiempo solar.

Todavía funciona, y marca el tiempo litúrgico (empieza el día al atardecer). Es uno de los pocos relojes así que aún están activos en el mundo. La mayoría de la gente entra, mira hacia la cúpula… ¡y ni se da cuenta de esta joya colgada sobre sus cabezas!

Ventanas del vino en Florencia: historia, curiosidades y dónde encontrarlas

Ventanas del vino en Florencia: historia, curiosidades y dónde encontrarlas

Florencia es una ciudad de Italia llena de arte, historia y detalles que muchas veces pasan desapercibidos. Entre sus calles empedradas y palacios renacentistas se esconden unas pequeñas aberturas que, a primera vista, podrían parecer simples decoraciones o elementos arquitectónicos sin importancia. Sin embargo, estas diminutas puertas incrustadas en los muros tienen una historia fascinante: son las buchette del vino, o ventanas del vino.

Qué son las ventanas del vino

Las buchette del vino son pequeñas aberturas arqueadas, generalmente de unos 30 por 20 centímetros, ubicadas en las fachadas de antiguos palacios florentinos. Durante los siglos XVI y XVII, las familias nobles que producían vino utilizaban estas ventanitas para venderlo directamente al público, sin necesidad de intermediarios.

A través de ellas, los ciudadanos podían comprar vino a granel, llevando su propia botella o recipiente. La operación se realizaba sin necesidad de entrar en la propiedad y, en muchos casos, sin contacto físico directo con quien servía el vino desde el interior.

Este sistema permitía a las familias evitar el pago de impuestos al no pasar por las tabernas tradicionales. Era una forma de venta directa al consumidor, práctica y muy ingeniosa para la época.

Un poco de historia

Estas ventanas aparecieron en el siglo XVI, en plena época de esplendor de Florencia. Las familias más ricas —como los Antinori o los Frescobaldi— producían su propio vino y encontraron esta forma práctica y rentable de venderlo.

Pero lo más curioso es que estas ventanitas se convirtieron también en una medida sanitaria durante momentos complicados, como las epidemias de peste. ¿Cómo vendes algo sin tocar a nadie? Pues con una ventana del vino. La gente dejaba su dinero en una bandejita de metal o en una especie de cucharón largo, y desde dentro les llenaban la botella. Cero contacto.

Aunque con el paso del tiempo muchas se cerraron o cayeron en el olvido, todavía se conservan más de 150 repartidas por toda la ciudad.

Qué ha sido de ellas

Durante el siglo XX, muchas de estas ventanas fueron selladas, olvidadas o simplemente pasaron desapercibidas. Sin embargo, más de 150 siguen visibles hoy en día en distintos puntos de la ciudad, especialmente en el centro histórico. Algunas están bien conservadas, con sus marcos de piedra originales e incluso inscripciones con fechas o nombres de las familias que las utilizaban.

En los últimos años, y gracias al trabajo de asociaciones locales como la Associazione Buchette del Vino, se ha iniciado un proceso de catalogación y recuperación de estas estructuras. El interés por este patrimonio florentino ha crecido, no solo por su valor histórico, sino también por su carácter único y pintoresco.

Dónde encontrarlas

No es necesario alejarse del centro de Florencia para ver algunas de las ventanas del vino más representativas. Aquí tienes algunas direcciones donde podrás observarlas:

    • Piazza degli Antinori, 3: Una de las más conocidas, perteneciente a la familia Antinori, una de las más importantes en la historia vinícola toscana.
    • Via del Giglio, 13: Esta ventana fue reactivada recientemente y sirve bebidas por la abertura original.
    • Borgo degli Albizi, 22: Un buen ejemplo de ventana conservada en una calle muy céntrica.
    • Via delle Belle Donne, 2: Situada junto a una trattoria, esta ventana ha sido restaurada y conserva sus elementos originales.

Si te interesa ver más, puedes consultar el mapa interactivo en buchettedelvino.org, donde se recopilan muchas de las que todavía existen en Florencia, así como información sobre su historia y estado actual.

Cómo pedir una copa

Aunque muchas de las buchette permanecen cerradas o son únicamente elementos decorativos, algunas han vuelto a funcionar, adaptadas a los tiempos modernos. 

El procedimiento es muy sencillo:

    1. Busca una ventana activa: No todas están en uso. Las más conocidas y operativas suelen estar marcadas con carteles o menús cerca de la propia ventana. Por ejemplo, el bar Babae (en Via Santo Spirito, 21R) es uno de los más populares en utilizar su buchetta activamente. 
    2. Haz tu pedido desde fuera: Te colocas frente a la ventanita, y desde el otro lado alguien te atiende. A veces hay un pequeño timbre, o simplemente esperan a que te acerques. 
    3. Recibe tu copa: El vino o bebida te lo entregan directamente por la abertura, muchas veces en copas elegantes o vasos reutilizables, manteniendo el toque tradicional con un servicio cuidado. 
    4. Paga en el momento: El pago suele hacerse en efectivo o con datáfono, como en cualquier bar normal. Todo el proceso se realiza desde el exterior.

Los precios varían según el establecimiento. Hemos visto copas de vino desde unos 7 € hasta 12 €, dependiendo del tipo de vino y del local. En general, no es la opción más económica para tomar una copa en Florencia, pero sí una de las más originales.

Cómo ir de Roma a Florencia

Cómo ir de Roma a Florencia

Ir de Roma a Florencia es muy fácil, y tenés varias opciones según tu presupuesto, el tiempo que quieras invertir en el trayecto y el tipo de experiencia que busques. Ambas ciudades están muy bien conectadas, así que podés ir y volver en el mismo día si te organizás bien, aunque lo ideal es quedarse al menos una noche para disfrutarla con calma.

Tren

Ir de Roma a Florencia en tren es la opción más rápida y práctica. Tenés dos tipos de trenes: los de alta velocidad, ideales si querés llegar rápido y sin complicaciones, y los regionales, más lentos pero más baratos.

Tren de alta velocidad

Los trenes de alta velocidad como Frecciarossa o Italo salen desde la estación de Roma Termini y llegan a Florencia Santa Maria Novella, en pleno centro. En poco más de una hora estarás allí, sin necesidad de traslados extra. Suelen salir trenes cada 15 o 30 minutos durante el día, así que podés elegir el horario que mejor te venga.

Las dos compañías más conocidas que operan este trayecto son Frecciarossa (Trenitalia) y Italo Treno. Ambas ofrecen un servicio muy similar en cuanto a duración, horarios y comodidad, aunque a veces hay pequeñas diferencias en el precio según promociones. Lo ideal es comparar en sus páginas web o usar buscadores como Trainline o Omio para ver todas las opciones juntas y conseguir los mejores precios.

Si comprás con antelación, podés encontrar billetes desde 15 €. Eso sí, cuanto más cerca del día del viaje, más suben los precios.

Precio: desde 15 € (con antelación)
Tiempo aproximado: 1 h 30 min
Frecuencia: cada 15-30 minutos
Horarios: desde las 6:00 h hasta las 21:00 h, aprox.

Tren Regional

También podés viajar de Roma a Florencia en tren regional, una opción más lenta pero también más barata. Estos trenes no son directos, hacen muchas paradas y suelen tardar entre 3 y 4 horas, dependiendo de la ruta y las combinaciones. No es la mejor opción si tenés poco tiempo, pero puede servir si viajás con presupuesto ajustado o si querés hacer alguna parada intermedia.

Las principales líneas de tren regional que conectan Roma con Florencia son:

  • Tren regional Roma – Florencia (vía Chiusi): Esta es la opción más habitual si querés hacer el trayecto solo con trenes regionales. El tren sale de Roma Termini o Roma Tiburtina, pasa por ciudades como Orte, Chiusi-Chianciano Terme y Arezzo, y llega a Florencia Campo di Marte o Santa Maria Novella. 
  • Tren regional con combinación en Chiusi o Arezzo: En algunos casos, tendrás que hacer un cambio de tren en Chiusi o Arezzo, dependiendo del horario que elijas. Es importante fijarse bien en las conexiones y el tiempo de espera entre un tren y otro.

Los billetes para estos trenes no tienen asiento reservado, así que simplemente se puede subir al tren con un billete válido dentro del mismo día. Se compran fácilmente en la web de Trenitalia, en las estaciones o en máquinas automáticas.

Precio: desde 10 €
Tiempo aproximado: entre 3 h y 4 h

Autobús

Otra opción más económica, aunque bastante más lenta, es ir en autobús. Varias compañías como Flixbus o MarinoBus hacen este recorrido todos los días, y aunque el viaje dura entre 3 y 4 horas, los precios pueden ser muy bajos, sobre todo si reservás con tiempo. Ideal si no tenés prisa y querés ahorrar.

Los autobuses suelen salir desde Roma Tiburtina y llegan a Florencia Villa Costanza o Piazzale Montelungo, ambas bien conectadas con el centro.

En nuestro caso, nosotros cogimos un Flixbus por 12 € y llegamos a Villa Costanza, donde hay una parada de tranvía directo al centro de Florencia. El billete cuesta solo 1,70 € por persona y en 15 minutos estás en pleno centro.

Precio: desde 5-15 €
Tiempo aproximado: 3 a 4 horas
Frecuencia: varias salidas al día
Horarios: desde primera hora hasta la noche

Coche

Si prefieres moverte a tu aire, otra opción es alquilar un coche y hacer el trayecto por carretera. El camino es bastante sencillo y está bien indicado. Eso sí, tené en cuenta los peajes y el coste del combustible. También hay que tener cuidado al entrar en Florencia, ya que el centro tiene zona de tráfico limitado (ZTL), donde no se puede circular sin permiso.

Conducir puede ser una buena idea si querés parar por el camino en lugares como Orvieto, Montepulciano o Siena, y convertir el trayecto en una pequeña ruta por la Toscana.

Precio: variable (alquiler, gasolina, peajes)
Tiempo aproximado: 3 horas